La familia de Molly nos cuenta la tradición de “The elf on the shelf” o el duende en el estante. Puede que te suene rarísimo o puede que ese pequeñito duende rojo ya te sea familiar. ¿Lo conoces?

Cuando pasa el Día de Acción de Gracias y comienza el periodo navideño, en casa de Molly, ha aparecido este duendecito rojo en una de las estanterías del comedor, ahí sentado, con las piernas colgando. Los niños se pusieron súper contentos al verlo y nos ha sorprendido porque nunca lo habíamos visto!!
Entonces nos contaron, como si de un mágico secreto se tratase, que no podíamos tocarlo y que teníamos que portarnos muy bien, porque él viaja todas las noches al Polo Norte y le cuenta a Santa si hemos sido buenos.

Este pequeño duende hace la Navidad todavía más mágica para los niños. Cada noche, mientras todo el mundo está dormido, cambia misteriosamente de posición dentro de las casas y la primera cosa que los niños hacen por las mañanas es buscarlo para ver desde dónde les va a vigilar ese día. En algunos hogares el duende deja pistas para que los más pequeños encuentren su nueva posición, utilizando nieve artificial o purpurina mágica.

Pero no sólo eso. Sabes que los duendes son conocidos por sus bromas y trastadas, así a veces también los niños, de manera divertida, reciben bromas de su duende. Les cambia la leche de color, utiliza su pasta de dientes, les pinta un bigotillo mientras están durmiendo,… Y les escucha y escribe si están preocupados o tienen algún mal comportamiento que corregir. Pueden escribirle una carta y el duende les responderá al día siguiente alentándolos a comportarse mejor o ayudándoles a resolver su problema. ¡Incluso si tienen suerte les deja el informe que más tarde entregará a Santa!!

Existen un montón de formas de colocar al duende y es divertido pensar o buscar nuevas ideas que puedan sorprender a los niños.

Que de cosas nos está enseñado este viaje!!!